E s t u d i o  J u r í d i c o   I n t e g r a l                                                                             Dr. Roberto Carlos Barreiro

                                        E s t u d i o  J u r í d i c o   I n t e g r a l                                                                             Dr. Roberto Carlos Barreiro

Página Web: http://www.estudiojuridicodrbarreiro.com

Premios Stella Adwords a las demandas judiciales absurdas

 
La justicia en EE.UU es la gallina de los huevos de oro para los abogados. En los tribunales se
dirimen todo tipo de conflictos por increíbles y absurdos que parezcan algunos de ellos. Tan es
así que se crearon unos curiosos premios, los Stella Adwords, que laurean este tipo
de demandas judiciales.
Y lo más curioso es que muchas de esas demandas, por disparatadas e indefendibles que
parezcan, no sólo no son desestimadas, sino que resultan avaladas por sentencias favorables.
Como ejemplo, el motivo por el cual los premios Stellallevan ese nombre. En 1992, Stella
Liebeck, de 79 años, compró para llevar en un McDonalds un café que le fue servido, como es
habitual, en un vaso de cartón con tapa de plástico. La mujer sufrió quemaduras de tercer
grado al derramársele el café que había colocado entre sus piernas mientras viajaba en coche,
tras haber quitado la tapa para echarse el azucar. Demandó a la compañía. El abogado de
Stella elaboró un informe en el que acusaba a McDonalds de ser “enormemente negligentes” a
la hora de preparar un producto que era “inaceptablemente peligroso” y “elaborado
defectuosamente”. Un jurado popular, en vez de calificar de estúpida a la buena señora por su
falta de cuidado, determinó que McDonalds era responsable en un 80% del incidente y que
Stella tenía el 20% de la culpa. Se la compensó con una indemnización de 640.000$. Desde
entonces, estos recipientes de café en EE.UU llevan un cartel que avisa a la gente: “¡Cuidado!,
dentro hay una bebida caliente y puede quemarse”.
Por motivos similares hay carritos para bebés que en sus instrucciones avisan de que antes de
colocar el niño en ellos han de abrirse. Planchas que advierten de que antes de planchar la
ropa hay que quitársela. Lavadoras que aconsejan no introducir personas en su interior. Ipods
que indican que no son comestibles. Jabón para lavadora que explicita no ser válido para la
higiene personal, etc.
A continuación, algunos casos curiosos e increíbles de demandas judiciales:
-Una mujer denunció con éxito al propietario de un Club nocturno de la ciudad, porque se cayó
desde la ventana del baño de mujeres al suelo y se rompió los dientes cuando intentaba
escaparse por dicha ventana para no pagar una cuenta de 3,50$. El propietario tuvo que
pagarle 2.000 dólares y los gastos dentales.
-Merv Grazinski se compró en Noviembre del 2000 una autocaravana. En su primer viaje,
circulando por una autovía seleccionó una velocidad de crucero a 70 millas por hora (unos 120
km/h), abandonó el puesto de conductor y se fue a la parte de atrás a prepararse un café. A
nadie le extraña que el vehículo se saliera de la carretera y colisionara, menos a él mismo y al
juez que le dio la razón. Mr.Grazinski denunció a Winnebago por no advertirle en el manual de
uso de que efectivamente no se podía hacer eso. Por ello, fue recompensado con 1,750,000
dólares además una caravana nueva. Actualmente, Winnebago advierte de tal circunstancia en
sus manuales.
-Marcy Noriega. Esta oficial de policía llevaba en la parte trasera de su coche patrulla a un
sospechoso de provocar una pequeña pelea. Cuando este, que estaba esposado, empezó a
dar patadas a las ventanas del coche, Noriega decidió tranquilizarlo con su Taser, una pistola
que lanza una pequeña descarga eléctrica para “calmar” a una persona. Sin embargo, por
equivocación, en vez de sacar la Taser sacó su pistola reglamentaria y disparó al hombre en el
pecho, matándole al instante. No obstante, el tribunal que la juzgó dijo que la muerte no fue
culpa de la policía, puesto que “cualquier policía razonable” podía “coger y disparar por
equivocación un arma de fuego en vez de una Taser”, y lo que hizo fue demandar a la empresa
Taser, exigiendo que sea ella la que pague cualquier reclamación que presente la familia del
fallecido.
-El Juez Roy L. Pearson (ya destituido) reclamó 67 millones de dólares a los dueños de una
tintorería en Washington por haber extraviado sus pantalones favoritos la víspera de su primer
día de trabajo. Sobre unos inmigrantes coreanos pendió una demanda de daños y perjuicios
por valor de 67 millones de dólares. El motivo: haber perdido los pantalones de un cliente. La
historia empezó en 2005, cuando el juez Pearson, en vísperas de su primera jornada de trabajo
como juez administrativo, decidió llevar sus pantalones favoritos a la tintorería de los Chung
para que los ensancharan por la cintura. Cuando fue a recoger la prenda, ésta no apareció. Y
ahí comenzó una pesadilla de terror para los tintoreros, un suplicio que les está costando una
fortuna en abogados y noches de insomnio, hasta el punto de querer regresar a Seúl. Al
principio Pearson pidió 1.150 dólares por los pantalones y la chaqueta a juego, aunque ésta no
se extravió. Luego le pareció poco y puso en marcha un despiadado proceso legal. Los Chung
le ofrecieron compensarle con 3.000 dólares. Más tarde subieron la oferta a 4.600 y finalmente
a 12.000. Pearson siempre dijo no. El insaciable juez estudió las leyes vigentes y descubrió que
el cartel con la frase “Satisfacción garantizada” que colgaba en la tintorería podía
proporcionarle una fortuna. Según las leyes de la capital, interpretadas en su extremo, un
cliente que se siente insatisfecho podía reclamar hasta 1,500 dólares al día.
-Un joven de Massachussets roba un automóvil de un estacionamiento y no tarda en estrellarse
y morir. Al tiempo, su familia entabla un pleito contra el propietario del estacionamiento por no
haber tomado las medidas necesarias para impedir el robo.
-Un tribunal de Miami obligó a una empresa a pagar cuarenta mil dólares a una mujer en
concepto de indemnización por el miedo que le provocaba trabajar con empleados negros en la
misma oficina.
-Un ciudadano de Orlando demandó a su peluquero por un corte de pelo que, según dijo, era
tan malo que le provocó un ataque de pánico. Durante el juicio, el demandante alegó que el
negligente peluquero le había despojado de su “derecho a disfrutar de la vida”.
-Una vidente que dirigía sesiones de espiritismo y cuyos poderes desaparecieron, en su
opinión, a causa de realizarse una TAC (tomografía axial computarizada), demandó a su
médico por haberla despojado de la habilidad con la que, hasta entonces, se ganaba la vida. Lo
curioso es que los miembros del jurado tardaron menos de tres cuartos de hora en decidir indemnizarla con novecientos ochenta y seis mil dólares

Blog Stats

  • Total posts(873)
  • Total comments(0)

Forgot your password?