E s t u d i o  J u r í d i c o   I n t e g r a l                                                                             Dr. Roberto Carlos Barreiro

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Página Web: http://www.estudiojuridicodrbarreiro.com

OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE

En la Antigüedad, eran los dioses quienes dictaban las leyes a los hombres, por eso, las leyes eran sagradas. 

El Código de Hammurabi, datado hacia el año 1700 antes de Cristo, representa exactamente eso, al rey Hammurabi de Babilonia recibiendo de Samash, dios del Sol y la justicia, las reglas a cumplir para fomentar el bienestar entre las gentes. 

El Código escrito sobre un gran estela de basalto negro de más de dos metros de alto, y que actualmente se encuentra en el museo del Louvre, es sin lugar a dudas una de las mayores maravillas que nos ha legado la antigüedad y uno de los primeros intentos legislativos de la Humanidad. 

Consta de un prólogo, 282 leyes y un epílogo, donde se regula la vida social y económica en todos sus aspectos, estableciendo un riguroso e implacable sistema penal, basado por lo general en la conocida “Ley del Talión”, o lo que es lo mismo “ojo por ojo, diente por diente”. 

Así, quien cometía un delito era sancionado con un castigo similar al daño ocasionado. Según el Código, por ejemplo, “Si un hombre destruye el ojo a otro hombre, se le destruirá el ojo”, “Si un hombre destruye el hueso a otro hombre, se le romperá un hueso a él 

La pena de muerte era frecuente aún para delitos menores, como la vagancia o los falsos testimonios, entre otras cosas.

A pesar de que ahora, este Código nos parezca cruel, e incluso brutal, por establecer el principio de proporcionalidad de la venganza, es decir, la relación entre la agresión y la respuesta. 

En su momento supuso una innovación, ya que era una forma eficaz de contención contra la venganza sin límite a la que anteriormente estaban sometidas las personas.

Antes de la llegada de Hammurabi al poder, eran los sacerdotes del dios Samash los que ejercían como jueces, sin embargo, este rey establece que sean sus funcionarios quienes hagan ese trabajo, mermando así el poder de los sacerdotes y fortaleciendo el suyo propio. 

Para ello, Hammurabi recopiló en este Código todas las leyes civiles y penales existentes y las mandó grabar en columnas de piedra que se distribuyeron en todo el reino para que el pueblo conociera la ley y sus castigos e impedir que cada uno "tomara la justicia por su mano". 

Antes, sin la existencia de ley escrita, era fácil que cada juez actuase como más le conviniera.

La repercusión del Código en la historia del Derecho es indudable, y muchos de sus preceptos son recogidos en las legislaciones de hebreos, griegos y romanos. 

Además, su percepción de que la Ley se consolida y conoce gracias a la escritura pervive hoy en la mayoría de los sistemas jurídicos modernos.

 

 

Fuente: Estudio Juridico Argentino Español

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