E s t u d i o  J u r í d i c o   I n t e g r a l                                                                             Dr. Roberto Carlos Barreiro

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La Cámara del Trabajo condenó solidariamente al Club Atlético River Plate Asociación Civil y a una empresa que tercerizó para contratar personal de limpieza

SENTENCIA DEFINITIVA Nº46514
CAUSA Nº: 47.100/10 - SALA VII – JUZGADO Nº: 6
En la ciudad de Buenos Aires, a los 24 días del mes de abril de 2014, para dictar sentencia en los autos: “Villalba, Horacio Edgardo C/ Club Atlético River Plate Asociación Civil y otro S/ Despido” se procede a votar en el siguiente orden:
EL DOCTOR NESTOR MIGUEL RODRÍGUEZ BRUNENGO DIJO:
I. La sentencia de primera instancia que condenó solidariamente a todos los demandados por aplicación del art. 29 L.C.T. a abonar al actor las indemnizaciones que reclamó en virtud del despido indirecto del caso, viene apelada por la codemandada “Club Atlético River Plate Asociación Civil” y “Lessiver S.R.L.” (v. fojas 368/371 y fojas 375/392).
Asimismo hay recurso de la Dra. Galeano, por sí, quien estima exiguos los honorarios que se le han regulado, mientras que la codemandada “Club Atlético River Plate….” Y “Lessiver S.R.L.” apelan la totalidad de los emolumentos porque los aprecian elevados (v. fojas 371 y fojas 373/374).
II. En la primera instancia la Sra. Juez “a-quo” consideró demostrado el presupuesto fáctico denunciado por el actor al inicio dando por consiguiente validez al despido indirecto en que se situara el día 22 de junio de 2010 invocando como causal de injuria fraude en el registro de su vínculo laboral en tanto sostuvo que ingresó a trabajar como “oficial de limpieza” a la institución deportiva con fecha 23 de enero de 2005 sirviéndose la misma de la intermediación fraudulenta de diversas sociedades eventuales (“Til S.A.”, “ Simoc Internacional S.A.”, “Vadelux S.A.”, “Lessiver S.R.L.”).
Frente a ello “Lessiver S.R.L.” ataca el fallo diciendo que la a-quo erróneamente consignaría en el decisorio que el contrato actor era de trabajo discontínuo para desempeñarse en el “Club Atlético River Plate…” cuando en su conteste expresamente relató acerca de la Cámara que agrupa a las empresas de limpieza y el sindicato que lo hace con los trabajadores como así también el C.C.T. 74/99 que rige la actividad y sobre cómo el Sr. Villalba accedió a limpiar en River Plate, es decir, a través de una licitación. Que luego aseveró que el actor cumplió “jornada completa de trabajo discontínuo” (C.C.T. 74/99, art. 28), y que en ningún lado se habló de un “contrato de trabajo discontínuo” y que en su responde, al contrario de lo apreciado por la sentenciante, en ningún lugar se escribió que la contratación del actor lo hubiese sido “para desempeñarse en el Club River Plate”. Que contrariamente, hay una ficha de ingreso del actor en la que se lee que la labor será en los distintos destinos y horarios que se le asignen y que nunca tendrán carácter permanente. Afirma que con ello se refutaría que el actor hubiera sido contratado “para trabajar en River Plate”, siendo que fue apostado allí por razones operativas pero bien podría habérselo destinado a cualesquiera otros de los muchos y variados clientes que su parte tiene desde hace más de treinta años, tratándose de una empresa pionera en la actividad y cofundadora de la Asociación de Empresas de Limpieza (A.D.E.L.). Considera así un evidente desconocimiento de la sentencia sobre la realidad de las empresas de limpieza, agraviándose de la forma casi descalificadora con que el decisorio trata a “Lessiver S.R.L.” en donde pareciera que se trata de un mero apéndice de “River Plate” a quien le facilitó su nombre sólo para satisfacer apetencias de anonimato del famoso club con relación al actor. Agrega que lo preceptuado por el art. 29 L.C.T. estaría aplicado al revés dado que comúnmente en este tipo de juicios se demanda y a veces se condenaba a los destinatarios del servicio (sea bancos, clubes, etc.) a raíz de la solidaridad, partiendo siempre de la base que el empleador era el contratista de la limpieza y que, en este expediente, se daría un caso inédito: supuestamente el empleador desde siempre habría sido el Club y las empresas de limpieza simples “partenaires”. De admitirse este criterio, sería lógico entonces que el contratante sea quien abone toda la antigüedad del obrero, pero es absolutamente irracional que el último contratista, para quien el dependiente laboró apenas tres meses, tenga que cargar con años y años de servicio prestado, presuntamente, para “River Plate bajo el rótulo de distintas firmas licitarias”.
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Por su lado, “Club Atlético River Plate…” cuestiona la ponderación que la a-quo hizo de la declaración de la única testigo aportada por el actor (Cuellar fs. 296) y, por las razones que exhibe, afirma que este testimonio no acredita ni la fecha de ingreso, ni la remuneración, ni el horario, ni la vinculación directa que la sentenciante declara entre el actor y el club demandado. Considera que si la a-quo entendió que no se discutía que el actor mantuvo registralmente vínculos laborales desde enero de 2005 hasta junio de 2010 con las sociedades Tilsa, Simoc Internacional S.A., Vadelux S.A. y por último Lessiver S.R.L., carecería de sustento fáctico, probatorio y jurídico, la afirmación que luego sostiene relativa a que el actor se coloca en posición de considerar empleador directo al “Club Atlético River Plate” y, en cuanto a las circunstancias laborales, el actor sólo trajo a declarar una testigo único que sólo daría cuenta de un vínculo entre el mes de abril de 2009 y hasta principios del año 2010. Agrega que, al contrario de lo apreciado en grado, su parte contestó la interpelación del actor cuestionando por las razones que exhibe el contenido de la cartular de Villalba considerando poco sincero el pedido de registración que el accionante enviara al club siendo idéntico el que enviara a Lessiver S.R.L.; agraviándose además que por la declaración de la única testigo se tuviera por acreditado que el actor recibía órdenes de trabajo de empleados del Club. Afirma además, entre otras cosas, que la informativa a la Afip daría cuenta que el actor tuvo registraciones laborales con las firmas de limpieza Tilsa, Simoc, Vadelux y Lessiver teniendo Simoc y Lessiver empresas cuyo objeto social es la limpieza, objeto que difiere al de una institución deportiva.
III. Pues bien, el detenido estudio de las constancias que surgen de la traba de la litis y pruebas del caso, me inclinan a propiciar la confirmatoria del fallo atacado (arts. 386 del Cód. Procesal y 116 L.O.).
En efecto, considero esto así porque de la traba de la litis se infiere el reconocimiento por parte de las accionadas de los servicios del actor como empleado de limpieza en las instalaciones del Club demandado, si bien haciendo disquisición la coaccionada Lessiver en punto a que el actor solo desempeñó jornadas discontinuas y que podía ser destinado a trabajar a cualquiera de los numerosos clientes que posee; como así también infiero el silencio incurrido por la institución deportiva a la interpelación actor, habida cuenta que, a estar a la cartular que ahora invoca la accionada lo cierto es que se comprueba que la misma ha sido extemporánea (ver telegramas reservados en sobre glosado a fojas 3 y teleg. de fs. 66, art. 57 L.C.T.).
Esto que se destaca, sumado al comprobado hecho del resultado de la pericial contable, de la cual no es posible formar convicción en punto a las invocadas licitaciones que la entidad deportiva y la coaccionada Lessiver afirmaron celebrar comercialmente para proveer del servicio de limpieza al club (ver lo actuado a fojas 235/38, fs. 263, fs.276, fs. 278/79,fs. 281, fs. 287 y fs. 289), sin duda, otorga respaldo y corrobora los dichos de la único testigo que declaró en la litis y que da noticia cierta de la inserción de Villalba en las instalaciones del Club realizando tareas de limpieza, recibiendo directivas de los encargados del Club, y siendo en ese lugar donde le abonaban su salario, haciendo mención la testigo de la novación indistinta que se operaba en la figura del empleador (Simoc…, Vadelux…, etc.).
Por consecuencia, a mi juicio, desde la perspectiva de enfoque preanunciada, en el caso el resultado de la posición procesal y de las pruebas sustanciadas, sella la suerte adversa del pleito para las apelantes, habida cuenta la comprobación de la tesitura actoral, esto es, la existencia del fraude laboral incurrido por las mismas en la contratación del actor (arts. 14, 29, 55 y 57 L.C.T., “primacía de la realidad”, art. 386 del Cód. Procesal).
Resulta vano el intento de las apelantes en punto a desmerecer el testimonio de Cuellar, quien entre otras cosas afirmó que cuando ingresó a trabajar el actor ya estaba desempeñándose en el club, lo que echa por tierra la insistencia de la codemandada River respecto de la extensión del vínculo laboral y, por otro lado, al contrario de lo que
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interpretan, el resultado de la informativa a la Afip y de la peritación contable permite aplicar el juego presuncional a favor de la tesitura del actor (arts. 55 y 57 L.C.T., 386 antes cit. “propriam torpitudem alegans non est audiendus”), con lo cual, no resulta correcto lo aseverado por la institución deportiva en punto a que su responsabilidad en el caso se sustentase en la declaración de un testigo único, máxime cuando está firme la situación procesal incurrida en la oportunidad del art. 71 L.O. por la tercero citada “Simoc Internacional S.A.” (ver lo actuado a fojas 162) lo que abona aún más la tercerización fraudulenta en la contratación del Sr. Villalba.
IV. A mayor abundamiento memoro aquí que el artículo 29 de la ley de contrato de trabajo dispone, en su primer párrafo, que los trabajadores que habiendo sido contratados por terceros con vista a proporcionarlos a las empresas, serán considerados empleados directos de quien utilice su prestación y si se configura esta situación, cualquiera sea el acto o estipulación que al efecto concierten los terceros contratantes y la empresa para la cual los trabajadores presten o hayan prestado servicios, responderán solidariamente de todas las obligaciones emergentes de la relación laboral y de las que se deriven del régimen de la seguridad social (v. de esta Sala, los autos: “Cancelo, Nancy Beatriz C/ Caja De Ahorro Y Seguro S.A. y otro s/ Despido”; S.D. 40.108 del 15.5.07).
Dicho extremo fáctico es, precisamente, el que se ha dado en el caso de autos, en el cual la firma usuaria (“Club Atlético River Plate….”), se valió de la mano de obra ajena para satisfacer necesidades propias, circunstancia que torna aplicable el artículo en cuestión y lleva a considerar como empleadora principal a la utilitaria de los servicios del dependiente.
Tal como lo adelantara, en el caso, se comprueba la ausencia de acreditación de un elemento objetivo y razonablemente atendible, que –eventualmente- justificase la utilización de mano de obra ajena para realizar una actividad insertada de modo habitual y prolongada en el tiempo de la empresa usuaria del servicio lo que torna ilegítima y contraria a derecho tal contratación y debe estarse a lo dispuesto en el art. 29 de la L.O.
Dicha norma reza: “los trabajadores que, habiendo sido contratados por terceros con vista a proporcionarlos a las empresas, serán considerados empleados directos de quien utilice su prestación”.
En el caso nace, entonces, la obligación de responder en forma solidaria respecto de los incumplimientos del orden laboral y previsional respecto de la contratación subordinada y dependiente del actor, pues -configurado dicho supuesto- resulta también de aplicación al caso lo previsto en el segundo párrafo de la norma aludida, que prevé que “cualquiera sea el acto o estipulación que al efecto concierten los terceros contratantes y la empresa para la cual los trabajadores presten o hayan prestado servicios, responderán solidariamente de todas las obligaciones emergentes de la relación laboral y de las que se deriven del régimen de la seguridad social” ( v. en similar sentido esta Sala, autos: González, Paulo Damián c/ América T.V. S.A. y otros s/ Despido”, S.D. 37.735 del 03.08.04).
De esta forma, cae por su propio peso la defensa de las demandadas, pues está demostrado que la firma beneficiaria de la prestación fue quien se vinculó en forma permanente con el actor, resultando irrelevante la apariencia de la vinculación del actor con los distintos sujetos que figuraron como titulares, pues la relación laboral debe analizarse en un todo: por ello, la aparente “formalidad” en que prestó servicios para las firmas intermediarias, no consigue desvirtuar la consecuencia jurídica que surge de dicha norma, es decir, que la empresa usuaria debe ser considerada empleadora directa por cuanto fue quien utilizó la mano de obra del trabajador, quien –aunque formalmente dependiente de terceros- aportó su fuerza de trabajo y la benefició con su prestación en forma constante y permanente (art. 14 y 29 cit. y 386 del Código Procesal).
Por ello, puede concluirse que en el caso, la firma usuaria se valió de la mano de obra de personal ajeno para satisfacer necesidades permanentes para el cumplimiento de su objeto social,
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aunque formalmente aparentaba una figurada contratación e intervención de diversas empresas prestatarias del servicio.
Con dicha mecánica, las accionadas vulneraron -en definitiva- el esquema legal laboral de contratación del trabajador en forma permanente y por tiempo indeterminado, circunstancia que permite involucrarlas, conjuntamente, en los términos de los arts. 14, 29 de la LCT; por lo que le asistió derecho al trabajador en considerarse injuriado y despedido (art. 246 L.C.T.).
Voto así por la confirmatoria del fallo apelado siendo innecesario abocarse al análisis del resto de las críticas ensayadas por las apelantes, en tanto el art. 386 del Cód. Procesal otorga al juez la facultad de apreciar los elementos de prueba según su sana crítica, sin serle exigible la expresión en la sentencia de la valoración de aquellos medios que no resulten esenciales y decisivos para el fallo de la causa (esta Sala in re “Moreno C/ Carosi S.A.” S.D. nro.: 25.152 del 30/06/95, “Gallardo, Angel Rodolfo C/ Lavadero One Way S.R.L. y otros S/ Despido” S.D. nro.: 39.434 del 10/08/2001).
V. No veo motivo para modificar lo ya resuelto en materia de costas las que se imponen solidariamente a las demandadas vencidas (art. 68 del Cód. Procesal) y los honorarios de la primera instancia, estos últimos, con base en el mérito y extensión de la labor desplegada por los profesionales intervinientes, a mi juicio, lucen equitativos, por lo que propicio su confirmación (art. 38 L.O. y demás normas del arancel vigentes).
VI. De tener adhesión este voto, las costas de segunda instancia se imponen solidariamente a las demandadas apelantes (art. 68 del Cód. Procesal) y sugiero regular los honorarios por la actuación en la alzada para la representación y patrocinio letrado de la parte actora, de “Club Atlético River Plate Asociación Civil” y “Lessiver S.R.L.”, en el 25%, 25% y 25%, respectivamente, de lo que en definitiva les correspondiere por la actuación que les cupo en la primera instancia (art. 14 Ley del arancel).
LA DOCTORA BEATRIZ INÉS FONTANA DIJO: Por compartir sus fundamentos adhiero al voto que antecede.
LA DOCTORA ESTELA MILAGROS FERREIRÓS: no vota (art. 125 de la ley 18.345).
A mérito de lo que resulta del precedente acuerdo, el Tribunal RESUELVE: 1)Confirmar la sentencia apelada. 2) Costas a las demandadas apelantes vencidas en el pleito. 3) Regular los honorarios por la actuación en la alzada para la representación y patrocinio letrado de la parte actora en el 25% (VEINTICINCO POR CIENTO), los de “Club Atlético River Plate Asociación Civil” en el 25% (VEINTICINCO POR CIENTO) y los de “Lessiver S.R.L.” en el 25% (VEINTICINCO POR CIENTO), respectivamente, de lo que en definitiva les correspondiere por la actuación que les cupo en la primera instancia. 4) Oportunamente, cúmplase con lo dispuesto en el art. 1º de la Ley 26.856 y con la Acordada de la CSJN Nro.: 15/2013.
Regístrese, notifíquese y devuélvase.

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